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¿ FINE ... or ... FIVE ?
CUENTO - JAANROD
Este cuento presenta una serie de expresiones o palabras características
del lugar, ambiente y tiempo. No guardan ningún propósito de ofender
Para aquellos años de los cincuenta y sesenta imperaba en la Zona un
sistema de vida muy peculiar, sobre todo en Santa Cruz y Gamboa, donde eran muy evidentes esos contrastes de clases y privilegios. Por ejemplo, había un edificio grande y espacioso que funcionaba como un gran comisariato; con departamentos de comida, sección de muebles, ferretería, telas y así por el estilo. Pero este mismo comisariato estaba dividido internamente en dos grandes zonas, con sus respectivas entradas externas y con un gran pasillo uniéndolas internamente. Una zona estaba dedicada para atender a los ' whites ' o sea, a los ' gringos ' y la otra zona era para los ' colors ' o sea, gente morena y latina. De modo que podía verse, por ejemplo, una fuente de agua para los ' golds ' y otra para los 'silvers ' ; un estacionamiento lateral para los ' whites ' y otro para los ' colors '. Era prohibido estar en las secciones no asignadas a cada grupo. Por el lado de los ' Americans ' había ese peculiar orden anglosajón: por el lado de los ' colors ' y ' pañas ' la bien sabida agitación de nuestra gente. Y aún así se podía entablar cierta conversación entre ' whites ' y ' colors '. Tal relación despertaba muchas veces en los ' pañas ' el querer aprender y dar un pequeño ' speech ' en inglés. Y para un ' paña ', esto de conocer y usar el idioma extranjero, se hacía una necesidad muchas veces apremiante; los ' gringos ' con su inglés nasal y a veces, con ese quiebre sureño; los ' chombos ' con su inglés antillano, de modo que había un gran reto en el aprendizaje por acomodar el oído para ubo u otro parlante, y aflojar la lengua para estar dentro del marco del entendimiento para uno y otro grupo.
Resulta pues que una de esas mañanitas asoleadas, doña Tina muy engalanada con su traje de bolitas blancas con fondo rojo, bolsa en mano, salió con sus dos crías, Jaimito y Jorgito, aunque de hecho, más bien se les conocía como ' Jimmy ' y ' George ' respectivamente. De la casa al comisariato distaba solo unas cuatro cinco cuadras. Imagínese: para unos chiquitines de sólo unos seis o siete años de edad, las expectativas eran grandes. Después de comprar los víveres y otros enseres, corrían esta dos criaturas escalera arriba al único piso superior donde se ofrecían una serie de artículos para el hogar. Pero ahí también era el lugar de los juguetes y de las codiciadas bolsitas de canicas. Sólo figurese lo brillante que se veían esos ojos de niños al examinar esas coloridas bolitas de vidrio englobando curiosos diseños en su interior. Y, claro está, presente estaba la dependiente atendiendo y despachando en la caja registradora, y diciendo, " Hola, Hello ... How are you ? ... Oh, fine ... Bye...
Por supuesto, un rato de ' English ' y otro de ' Spanish ', hacía de esto tremenda ' salsa ' de lenguas. Por otro lado, tantos sonidos llevaba a los pequeñines a codificar en desorden todo esto en sus cabecitas.
De hecho, esta situación abrió una curiosa experiencia en una de esas mañanitas de ' shopping '. Una que otra vez, había algunas mamás gringuitas con sus niños apostadas por cualquier lado externo del comisariato esperando o charlando mientras que algín chiquitín ' blue eyes ' se iba de niño explorador, por ahí cerca. Resulta que una pequeña ' blondy ' andaba cerca de la entrada de los ' chombis '. En eso salía Jaimito y se topa con la pequeña ' American '. Sus grandes ojos azules y su inocente sonrisa impresionaron al pobre ' boy '. Y ella, con su encanto y cordialidad, con voz melodiosa dijo, " Hello, how are you ? " El impacto en Jaimito fue grande, y en la búsqueda en ese repertorio de palabras y respuestas, por fin encontró aquello con un sonido familiar a lo escuchado en otras ocasiones y exclamó muy seguro de sí, " One, two, three, four, five." " ¡ Five ! , ¡ Five ! " ... seguía diciendo esperando una respuesta de ' rizitos de oro ' . Ella, por su lado, lo miraba asombrada mientras mostraba una mano moviendo los deditos, y contaba, " one, two, three, four, five ...
¡ Five ! ... ¡ Five ! " ... Confundido y algo desconcertado, Jaimito se le quedó viendo los deditos mientras él, a la vez, levantaba su mano, movía los deditos suyos, y después con un gesto de satisfacción y despreocupado dijo, " FINE ... mis deditos están FINE . "
La Chorrera, Agosto, 1999
jaimerodriguezb@usa.net
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