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La Lata
CUENTO - JAANROD
El bien conocido juego de la lata ha sido muy popular entre los muchachos, desde hace mucho tiempo. La emoción de correr y esconderse, la de ser buscado y descubierto ... todo ello era emocionante y muy divertido.
Pues bien, en todas partes los chiquillos jugaban ' la lata '. Allá en Chilibre, en la finca del abuelo Escobar, pasaban sus vacaciones de verano Jaimito y sus hermanitos. ¡ Claro, cuando llegaban, se formaba todo un corrinche con los vecinitos aledaños !
En una de esas ocasiones, se les ocurrió a los muchachos jugar a ' la lata '. El terreno se prestaba para el juego. Había muchos árboles cerca para ocultarse detrás, de mango, de guayaba, marañón curazao, incluso de aguacate y uno pequeño de guanábana.
Para entonces había una vecinita, Loli, algo regordita, muy bonita, cabello largo, negro y sedoso. Con tales características no era raro que Jaimito y los otros muchachos le pusieran el ' ojo ' a la chiquilla. De modo que no faltaban las monerías y otras formas de llamar la atención, todo para recibir una miradita de esos ojos de color de miel. Lo curiosos es que Loli rara vez se medio sonreía. Por lo general ocultaba su sonrisa. Pero eso no importaba. Se hacían pura ' melcochita ' los muchachos.
___ " Te toca, Jorgito, te toca. Busca la lata. "
___ " ¡ La lata ! ... ¡ la lata ! ... Allá va la lata ... ¡ a correr ! ... ¡ a esconderse ! "
Y en lo que volaba la lata para caer en un lugar distante, salía corriendo la chiquillera en desbandada, cada quien buscando el mejor escondite. Para cuando Jorgito lograba asir la lata, ya todo el mundo estaba oculto. Parte del juego consistía en poner la lata a medio campo, salir a buscar y reconocer a la persona oculta, correr hasta la lata ( antes que cualquier otro la tomara primero ) y sonarla llamando el nombre de la persona descubierta. Así pues, cada vez que Jorgito descubría a alguien en su escondite, salía disparado a buscar y sonar la lata. De ese modo fueron descubierto Víctor, Sarita, Danilo, China ...
" ¿ Dónde estará Loli ? ; ¿ Dónde estará ese hermano mío ? " ...
La tarde declinaba rápidamente. Y entre las carcajadas de los chiquillos ' pillaos ', Jorgito se inquietaba... nada ....
Se hallaba Jorgito a cierta distancia de la lata puesta sobre una piedra De pronto un celaje sorpresivo alerta a Jorgito que está por perder la lata. Pero Jorgito, más ágil que un gato montés, logra tomar la lata y da un giro veloz para ver quién estaba por usurparle la lata. No obstante, el brusco movimiento de Jorgito lo lleva a golpear con fuerza el rostro del otro jugador, a Jaimito, nada menos que en la boca, de tal manera que le partió un pedazo de uno de los dientes delanteros. ¡ Qué susto ! , ¡ Qué golpe ! , ¡ Qué suerte ! ... ¿ Suerte ? ...
Ahora Jaimito tenía un medio diente estillado y eso le quedaría como adorno y recuerdo para el resto de su vida. Y qué más decir ... ¡ Pena sin gloria ! En eso apareció Loli.
___ " Ahora medio bocacho, y todo por una lata " , se decía Jaimito. ¡ Qué pena con Loli !
Semejante accidente traería sus consecuencias. Hubo de todo: Jorgito, su regaño; Jaimito, su gran susto. Pero como consuelo para Loli; ella también tenía su medio diente, y eso siempre la había tenido cohibida. ¿ Cómo iba a reírse con los muchachos ? ahora ya tenía un compañerito, y Jaimito, su gran amorcito. Así es que cuando usted ve a alguien con el diente delantero astillado o medio quebrado, pregúntese, ¿ Cuántos amores habrá conquistado ?
La Chorrera, agosto 22 de 1999.
( E-mail: jaimerodriguezb@usa.net )
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