Canal de Panamá Construcción e Inauguración
 

1 Lesseps y los franceses pioneros de la vía interoceánica

El 30 de diciembre de 1879, con una selecta comitiva de técnicos y empresarios, Ferdinand de Lesseps arribó al puerto de Colón, donde declaró que el canal adoptaría la misma ruta del ferrocarril de Panamá.

De vuelta en Francia, se dedicó a recabar con éxito fondos para la obra, mientras en Panamá Reclus supervisaba los trabajos iniciales de excavación. Ante las pobres condiciones higiénicas imperantes en el Istmo, la Compañía Universal del Canal Interoceánico invirtió más de cuatro millones de Dolares en excelentes instalaciones hospitalarias entre las que destaca el Hospital Ancón, y contrató los servicios del eminente médico francés, Lacroisade. El mayor escollo de las excavaciones lo presentó, con sus cerros de 17 tipos de rocas volcánicas de hasta 60 millones de años, el antiguo Corte Culebra, hoy Corte Gaillard en honor al ingeniero estadounidense que enfrentó ese reto.

En 1882 un movimiento sísmico atribuido a las fuertes explosiones afectó mucho las obras, ocasionando impresionantes derrumbes. Durante su estadía en el Istmo, los franceses fundaron un importante puerto administrativo que bautizaron Emperador en memoria de Napoleón; para albergar a los obreros construyeron los poblados de Miraflores, Pedro Miguel y Paraíso, establecieron la sede de la compañía en el poblado de Culebra, y construyeron Matachín, el principal embarcadero del Río Chagres. Pero la falta de planeamiento y organización, especialmente en materia de finanzas y recursos técnicos, provocó desde el comienzo múltiples dificultades.

Improvisadamente llegaban al Istmo maquinarias costosas y grandes cantidades de obreros que se adocenaban en viviendas carentes de las mínimas condiciones de salubridad, mientras que las excavaciones provocaban una serie de depósitos naturales de aguas estancadas y desperdicios que hacían proliferar los mosquitos transmisores de la fiebre amarilla y la malaria. Ante los rumores de corrupción y malversación de fondos de la compañía, el gobierno francés designó al inspector Armand Rousseau para que le informara sobre los trabajos.

Rousseau criticó las pésimas condiciones higiénicas y la falta de medios adecuados para combatir las terribles epidemias que afectaban a los miles de trabajadores. Tras un exhaustivo examen de los estados financieros, activos y condiciones técnicas el funcionario denunció una situación de crisis que alarmó a los franceses, si bien reconocía que el Corte Gaillard era su mayor obstáculo para culminar la obra, Lesseps quiso contratar entonces al reputado ingeniero Eiffel para cambiar el proyecto a nivel por uno de esclusas; pero ya era demasiado tarde. Ante una cadena de acusaciones, los tribunales de justicia ordenaron la liquidación de la empresa.

No obstante los esfuerzos por reanudar los trabajos, la gente había perdido la fe en el destino del Canal, y el ya senil Lesseps fue incapaz de enfrentar la situación. "No es el crítico quien vale, ni tampoco aquel que señala dónde el fuerte tropezó, o cómo pudo el autor de la hazaña haberla hecho mejor.

El mérito pertenece al hombre que está en el ruedo, cuyo rostro está empapado por el polvo y el sudor y la sangre; que lucha valientemente, que yerra y que se queda corto una y otra vez; que conoce de grandes entusiasmos, de las grandes devociones, y agota sus energías por una causa digna; que, en su mejor hora, su peor hora, si fracasa, al menos cae tras gran despliegue de audacia, por lo que su sitial nunca estará junto a aquellos seres fríos y tímidos que jamás han probado ni el triunfo ni la derrota" Theodore Roosevelt.

2 Estados Unidos y la apertura del Canal transísmico

La suspensión de los trabajos de excavación del Canal francés coincidió con una severa depresión económica en Colombia, que culminó con la quiebra de su Banco Nacional; casi de inmediato, la Guerra Civil sumió a la nación en una espantosa hecatombe.

Estados Unidos enfocó entonces su interés en una ruta por Nicaragua, y ante la inminencia de un entendimiento para llevar a cabo el proyecto, en 1901 suscribió con Inglaterra el Tratado Hay-Pauncefote. Por medio de este documento, de construirse un canal por el Istmo Centroamericano, ambos países se comprometían a respetar el concepto de la neutralización establecido en la Convención de Constantinopla al respecto de la libre navegación por el Canal de Suez. Bunau Varilla, hábil mediador de los intereses franceses, señaló a los Estados Unidos que la distancia mucho más corta que ofrecía el Istmo de Panamá entre ambos mares hacía más bajo su costo y ofrecía activos de la Compañía Universal del Canal Interoceánico con la tentadora cifra de 40 millones de dolares. Convencidas las facciones colombianas en pugna para concertar un convenio de paz con los auspicios de los Estados Unidos, se iniciaron con este país las negociaciones para reanudar los trabajos de excavaciones del Canal de Panamá.

Pero el Tratado Herrán-Hay de 1903 fue rechazado por el senado colombiano, que consideraba que el mismo vulneraba la soberanía del país. Entonces, un grupo de istmeños, con la participación de Bunau Varilla, gestionó el apoyo de Estados Unidos para la separación de Panamá de Colombia y la directa negociación de un tratado.

El 3 de noviembre de 1903 Panamá declaró su independencia, y casi de inmediato designó a Bunau Varilla como su representante diplomático ante Washington. El tratado Hay-Bunau Varilla resultó menos favorable de lo esperado, fue firmado rápidamente por Panamá, por temor a una reacción militar por parte de Colombia.

Desde 1904, los norteamericanos habían reanudado los trabajos de excavación del Canal ístmico, encargando al gran ingeniero john Stevens la transformación del antiguo proyecto a nivel por uno de esclusas.

De inmediato se hizo en el área una intensa labor de saneamiento que se extendió a otras partes del país para erradicar la malaria y la fiebre amarilla, y se construyó un acueducto que dotaría de agua pura a Panamá, Colón y áreas aledañas, y se habilitaron sistemas de alcantarillados. Este programa lo dirigió William Crawford Gorgas.

En 1906, el propio Presidente Roosevelt estuvo en Panamá inspeccionando a fondo las faenas canaleras y las condiciones de vida de los trabajadores. De vuelta en su país comunicó al senado su entusiasmo por la marcha del proyecto. Tras la renuncia del Ingeniero Stevens, asumió toda la autoridad de las obras Geoge W. Goethals, quien confesó su admiración por los trabajos realizados por los ingenieros franceses y comentó, como en esa época lo hiciera el inspector Rousseau, que "el único enemigo al que venimos a combatir es el Corte Culebra".

En compañía de un excelente equipo de colaboradores, Goethals se entregó ejemplarmente a la exitosa culminación del proyecto.

A comienzos de siglo, la putrefacción vegetal, los pozos de agua estancada, las alcantarillas primitivas y los grandes depósitos de basura provocaron grandes brotes de paludismo y otras enfermedades perniciosas en el Istmo. La titánica labor de saneamiento que emprendió entonces el Dr. William Gorgas redujo drásticamente el índice de mortalidad por causa de epidemias.

Durante su gestión administrativa se remodeló y se dotó de la más avanzada tecnología médica al Hospital Ancón, que hoy lleva su nombre. Para honrar su memoria, también, se construyó en Panamá el Instituto Conmemorativo Gorgas, destinado al estudio de las enfermedades tropicales.

En 1913, cuando ya casi se consideraba vencida la naturaleza, un enorme derrumbe en el Paso de Cucaracha hizo postergar la fecha de inauguración del Canal. Superado el grave incidente, siquieron adelante los trabajos; en forma de prueba, en mayo de 1914 se autorizó al vapor "Alaskan" el tránsito completo de la vía interoceánica; unas semanas más tarde, Goethals haría ese trayecto a bordo del "Cristobal".

Por fin, el 15 de agosto de 1914, en un magno evento ceremonial al que asistieron las máximas autoridades de Panamá y los Estados Unidos y más de 200 invitados, el vapor "Ancón" completó el primer tránsito oficial del Canal en 9 horas y 40 minutos. "La obra de ingeniería más portentosa que vieron los siglos", producto del genio innovador del gran pueblo francés y el idealismo dinámico de los norteamericanos, costó unos 387 millones de dolares incluyendo el traspaso de activos de la Compañía Universal del Canal Interoceánico.

La construcción del Canal entrañó problemas de ingeniería de máxima envergadura, como la excavación del cauce a través de la división continental, la construcción de la represa de tierra más grande hasta entonces vista, el diseño y construcción de las más gigantescas esclusas y compuertas jamás concebidas, y la solución de enormes problemas ambientales.

En las dramáticas jornadas canaleras intervinieron más de 75,000 personas, entre ellas un sinnúmero de obreros de todas las nacionalidades. Sin lugar a dudas que los grandes líderes de la gran proeza de construir el Canal fueron George Goethals, John Stevens, David Gaillard y el Dr. William Gorgas. Pero detrás de ellos hubo un ejército de hombres heroicos y valerosos procedentes de España, Italia, Colombia y, sobre todo, de las islas del Caribe, quienes llevaron sobre sus hombros la ardua tarea de excavar la gran zanja.

En ese ejército de más de veinte nacionalidades que dieron su sudor, su sangre y hasta la vida para ver realizado el sueño de los siglos, destaca el numeroso grupo de trabajadores procedentes de Barbados, Martinica, Trinidad, Jamaica, St. Kitts, y otras islas caribeñas. Muchos de esos trabajadores afroantillanos se establecieron en Panamá y han contribuido al desarrollo cultural y económico del Istmo.

3 Los tratados y acuerdos del Canal de Panamá

Precipitadamente firmando al calor del movimiento independentista, el Tratado Hay-Bunau Varilla suscitó tras su aprobación una serie de dudas sobre su interpretación.

Se temía que hubiera concedido derechos de soberanía sobre nuestro territorio, tras la creación de un espacio físico denominado Zona del Canal de Panamá, que se transfería a los Estados Unidos para la administración del Canal como si fuesen soberanos en el mismo.

De las reclamaciones de Panamá surgió el denominado Convenio Taft de 1904, por el cual Estados Unidos le hacía ciertas concesiones a la República. Pero ante una serie de controversias políticas qeu amenazaban la soberanía panameña, por diferencias entre las autoridades del Istmo y las de la Zona del Canal, el Presidente Belisario Porras planteó por primera vez la necesidad de concertar un nuevo tratado entre los dos países en 1914.

Frente a una política poco flexible de Washington, se iniciaron las conversaciones para introducir reformas al Tratado del Canal; pero el Convenio Kellog-Alfaro, firmado en 1926, fue rechazado por la Asamblea Nacional de Panamá.

En 1936, con el Tratado Arias-Roosevelt se logró anular el principio de la intervención militar norteamericana en nuestros asuntos internos, para cambiar el concepto jurídico de que Panamá era un país protegido por Estados Unidos, que garantizaba nuestra independencia.

En 1953, el Presidente José Antonio Remón Cantera inició con las autoridades de Washington una serie de conversaciones que culminaron en enero de 1955 con la firma del Tratado Remón-Eisenhower, que otorgaba algunas ventajas económicas a la República de Panamá.

En abril de 1964, tras los sucesos del 9 de enero en que cayeron jóvenes panameños que intentaban colocar la bandera panameña en la Zona del Canal, Estados Unidos suscribió con Panamá la declaración Moreno-Bunker, en la que se comprometía a establecer negocianciones destinadas a derogar el Tratado Hay-Bunau Varilla. En 1965, Panamá y Estados Unidos firmaron la Declaración Robles-Johnson, de la cual surgieron no uno, sino tres tratados: uno sobre la administración del Canal actual, otro para la excavación de un canal a nivel por una nueva ruta, y otro sobre la defenza del Canal y su neutralidad.

Este último suscitó tales protestas que el Presidente panameño Marco Aurelio Robles retiró los nuevos tratados de la mesa de deliberaciones de la Asamblea Nacional. Finalmente, en 1977 se firmaron los Tratados Torrijos-Carter: el Tratado del Canal de Panamá y el Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente del Canal y al Funcionamiento del Canal de Panamá.

El Tratado del Canal de 1977 derogó el Tratado Hay-Bunau Varilla y sus pactos complementarios, eliminando los conceptos de perpetuidad de la administración norteamericana y de defenza continental que se había dado a las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Mediante este pacto, Estados Unidos se obliga a velar por que Panamá reciba el Canal en óptimas condiciones al mediodía (hora de Panamá) del 31 de diciembre de 1999, entrega que será precedida por la reversión progresiva a Panamá de 31,160 hectáreas de tierra y más de 4,000 edificaciones.

El Tratado del Canal de 1977 creó el denominado Comité Consultivo del Canal de Panamá, integrado por igual número de representantes de Panamá y los Estados Unidos, con la función de asesorar a ambos gobiernos en asuntos de política que puedan afectar el funcionamiento de la vía acuática. Este comité debe brindar asesoría en materia de política de peajes, empleo y adiestramiento para aumentar la participación de panameños en el manejo del Canal.

En el cumplimiento del Tratado del Canal de 1977, a partir del 1 de enero de 1990 por primera vez un panameño asumió el alto cargo de Administrador del Canal. La Dirección Ejecutiva para Asuntos del Tratado (DEPAT) coordina la labor de todos los organismos binacionales establecidos para la implementación de los tratados Torrijos-Carter y ofrece apoyo a los panameños que integran la Junta Directiva del Canal de Panamá y a las operaciones para los servicios de las áreas revertidas.

El Tratado de Neutralidad otorga el derecho de igualdad a todas las naves del mundo y permite transitar, sin sometimiento a inspección, registro o vigilancia, a las naves de guerra y naves auxiliares de todas la naciones.

También concede a las naves, tropas y materiales de guerra de Colombia el derecho a transitar el Canal, libres de peajes, derecho que ha sido extendido por Panamá a Colombia y Costa Rica después del 31 de diciembre de 1999, a través del Tratado de Montería.

En 1993 Panamá estableció la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) para que coadyuvará a la supervisión de todos los bienes de la antigua zona canalera y planificara el uso, desarrollo y conservación de los bienes revertidos.